Las agencias de meteorología de España y Portugal publican el Atlas Climático Ibérico

Por Javier Seoane

La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) de España y el Instituto de Meteorologia (IM) de Portugal han publicado el Atlas Climático Ibérico, disponible en formato pdf.

Se trata de una síntesis climática para la península Ibérica y Baleares elaborada con los datos de 1971 a 2000 recogidos en la red climatológica de España y Portugal, cuyos valores promedio (o “normales climatológicas”, de acuerdo a la Organización Meteorológica Mundial) se emplean para clasificar el clima y elaborar los diagramas y mapas climáticos.

Portada del Atlas en su versión impresa

El atlas ofrece, por un lado, un resumen numérico y gráfico de los valores meteorológicos máximos y extremos, en cuanto a precipitación y temperatura, durante esos 30 años. Se puede comprobar así, en tablas, en qué estación y año se han dado los valores medios más altos o más bajos de temperaturas y precipitaciones o los valores extremos de temperaturas y precipitaciones máximas y mínimas. Estos resúmenes se acompañan de gráficas básicas de valores promedio de temperaturas y precipitaciones.

Por otro lado, el atlas proporciona una interesante cartografía de clasificación y valores climáticos, elaborados a una resolución muy alta (250m) y ofrecidos en proyección Lambert (con mayor precisión: el sistema de referencia es el CRS-ETRS89-LAEA). La clasificación climática sigue el esquema modificado de Köppen-Geiger, que al parecer se emplea en las clasificaciones más recientes. La cartografía de valores climáticos incluye mapas de medias mensuales, estacionales y anuales de temperaturas medias, mínimas y máximas, medias anuales y estacionales del número de días cálidos (máxima ≥ 25º), de helada (mínima ≤ 0º) y de noches tropicales (mínima ≤ 20º), mapas del total de precipitaciones mensuales y anuales, así como otros con la media estacional y anual del número de días con precipitaciones superiores a 0,1 mm, 1 mm, 10 mm y 30 mm.

El atlas ha supuesto sin duda un enorme esfuerzo de coordinación entre los organismos responsables de la recopilación de los datos meteorológicos en España y Portugal, así como una importante labor de examen y corrección de datos. El resultado cartográfico es hermoso y puede servir para hacer evaluaciones o comparaciones cualitativas de la variación espacial de elementos tan importantes para explicar la distribución y abundancia de los seres vivos como son la temperatura y las precipitaciones, con todos sus matices. Pero precisamente es aquí donde se puede encontrar la mayor limitación del atlas, pues el paso de la observación afectuosa de la cartografía a su empleo real en otras aplicaciones se habría facilitado si el atlas proporcionara más información sobre su metodología y resultados. En particular, los mapas se proporcionan como simples imágenes sin georreferenciar que no pueden utilizarse en Sistemas de Información Geográfica. Es una pena que la AEMET y el IM no provean los mapas en cualquiera de los formatos ráster habitualmente empleados para describir el tipo de variables continuas que describe el atlas. Estos mapas podrían haberse dispuesto al público como capas de información susceptibles de ser importadas a programas SIG bien en el cedé que acompaña a la edición impresa, bien en un servidor propio o bien, en estos saludables tiempos que corren de aunar inteligentemente esfuerzos cartográficos, en la Infraestructura de Datos Espaciales de España (IDEE) y su equivalente en Portugal (del IGP). No haberlo hecho supone perder la oportunidad de generar un producto con una mucho mayor potencialidad. No haberlo hecho supone una comparación al menos extraña con un proyecto similar, anterior en el tiempo, el Atlas Climático Digital de la Península Ibérica, que ofrece cartografía georreferenciada de las estimas de promedios de temperatura, precipitación y radiación (Ninyerola et al., 2005).

Desafortunadamente, el atlas tampoco proporciona suficiente información para usos más cuantitativos sobre los modelos estadísticos con que se han elaborado los mapas –que son interpolaciones espaciales de los datos de las estaciones a todo el territorio en su ámbito–. Así, se lee en el texto que los datos se interpolaron con regresiones múltiples complementadas con métodos geoestadísticos (‘kriging’ y el ponderado inverso por la distancia), usando la altitud, latitud, longitud (para los mapas de precipitación pero no para los de temperatura) y la distancia al litoral, pero no se justifica por qué se emplearon estas variables (¿la longitud no era interesante en la cartografía de temperaturas?), ni se examinan como se haría en cualquier ejercicio exigente de modelización estadística. El lector ha de confiar en que el ajuste de los modelos es bueno y la interpolación sensata, pues no se dan las ecuaciones resultantes, ni su evaluación gráfica o numérica  (p.e., ¿cuál es la R2 de los modelos? ¿existen algunos modelos, y por tanto mapas resultantes de ellos, más fiables que otros? ¿existen zonas geográficas donde la interpolación es deficiente? ¿otros métodos estadísticos proporcionarían mejores resultados?). No hay que irse muy lejos para encontrar este tipo de análisis tan habituales en modelización estadística de variables climáticas (p.e., en el mismo ámbito espacial: Bustamante, 2003; Ninyerola et al., 2005).

No todo está perdido. Quien pueda acceder a la publicación impresa, encontrará en ella un cedé en el que se incluye la edición digital del atlas (en pdf), la colección de mapas individuales digitalizados (en formato pdf) y algunos datos de las estaciones meteorológicas en hojas de cálculo (coordenadas, altitud y síntesis de temperaturas y precipitaciones, en formato xls), es decir, encontrará los datos básicos con que reelaborar los mapas, si así se desea y se tiene las herramientas, capacidades y tiempo necesario para ello.

REFERENCIAS

Bustamante, J., (2003) Cartografía predictiva de variables climáticas: comparación de distintos modelos de interpolación de la temperatura en España peninsular. Graellsia. 59 (2-3): 359-376 (pdf)

Ninyerola M, Pons X y Roure JM. 2005. Atlas Climático Digital de la Península Ibérica. Metodología y aplicaciones en bioclimatología y geobotánica. ISBN 932860-8-7. Universidad Autónoma de Barcelona, Bellaterra. (pdf del opúsculo)

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