LAS AVES ESTEPARIAS CONTINUAN ENSEÑÁNDONOS

Manuel B. Morales

Profesor del Departamento de Ecología, UAM.

La fauna forestal se expandió durante los periodos postglaciales mientras que la esteparia lo hizo durante los periodos los glaciales. Las épocas de aislamiento y conectividad relativas entre las poblaciones de los dos tipos de fauna eran diferentes. La expansión de Tetrax tetrax durante los periodos glaciales resultaron en una baja diversidad y diferenciación genética. Basado en: García et al. 2011.

Estamos acostumbrados a escuchar la historia de las glaciaciones cuaternarias y sus efectos sobre las especies y ecosistemas del hemisferio norte desde la perspectiva de los estudios centrados en aquellos que, en ausencia de las profundas transformaciones generadas por la acción humana, deberían dominar en la actualidad. Así, a todos nos es familiar el papel que han jugado las regiones mediterráneas como refugio de especies forestales, especialmente las de carácter más eurosibreriano, que, tras la retirada de los glaciares, rebasaron las penínsulas del sur de Europa para ocupar ampliamente el continente. Durante su confinamiento en los distintos refugios, las poblaciones de las diversas especies fueron divergiendo genéticamente hasta producir, en no pocas ocasiones, nuevas especies que contribuyeron a incrementar la riqueza biológica de estas regiones mediterráneas.

Sin embargo, pocas veces hemos podido escuchar el “negativo” de este relato, es decir ¿qué ocurría fuera de los refugios más templados en los momentos de máximo avance del hielo? Parece que, al sur de los casquetes glaciares, Europa estaba dominada por comunidades vegetales de carácter abierto, con escasa cobertura arbórea y adaptadas a condiciones climáticas extremas. En definitiva, Europa estaba dominada por la estepa. Cabe esperar, por tanto, que las comunidades animales (de las que se suele hablar poco en los relatos sobre las glaciaciones cuaternarias) estuvieran dominadas por especies de carácter estepario y distribución relativamente continua. Durante los periodos más templados, esas mismas especies se verían restringidas a  zonas que, por distintas características del medio abiótico (fuerte continentalidad, suelos salinos o con alto contenido en yeso), funcionarían como refugios esteparios donde las poblaciones tenderían a la diferenciación genética. Puesto que los periodos fríos duraron mucho más que los cortos periodos interglaciares, el tiempo disponible para la diferenciación genética fue menor que el que hubo para la expansión y conexión entre poblaciones, por los que en las especies esteparias la divergencia entre distintas poblaciones no fue tan marcada como en las especies de carácter más templado.

Este relato en negativo (con respecto al más habitual, claro) ha sido confirmado recientemente por un trabajo publicado por investigadores del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC-CSIC-Universidad de Castilla-La Mancha), las Universidades de Barcelona y Autónoma de Madrid y el CNRS francés sobre cómo se han diferenciado las poblaciones europeas de un ave típicamente esteparia, el sisón común. Efectivamente, el análisis genético y filogeográfico del ADN mitocondrial de esta especie, realizado con muestras procedentes de distintas poblaciones ibéricas y francesas de la especie, indica que las poblaciones de sisón del suroeste de Europa estuvieron ampliamente interconectadas durante los máximos glaciares y aisladas durante los interglaciares, correspondiendo los primeros a periodos de homogeneización genética y los segundos a momentos de divergencia. Un trabajo algo posterior publicado por el grupo del IREC y el CNRS ha revelado una historia muy parecida en otra ave ligada a las estepas, el aguilucho cenizo. Esto trabajos nos enseñan que mirar un mismo fenómeno natural (en este caso, uno de gran escala espacio-temporal y profundas implicaciones ecológicas) desde perspectivas nuevas e infrecuentes puede ser un acto enormemente fértil desde el punto de vista científico y nos ayuda a vislumbrar lo que se nos viene encima en las próximas generaciones.

Artículos citados:

García, J.T., Mañosa, S., Morales, M.B., Ponjoan, A., García de la Morena, E.L., Bota G., Bretagnolle V., Dávila J.A. 2011. Genetic consequences of interglacial isolation in a steppe bird. Molecular Phylogenetics and Evolution 61:671-676.

García, J.T., Alda, F., Terraube, J., Mougeot, F., Sternalski, A., Bretagnolle, V., Arroyo, B. (2011). Demographic history, genetic structure and gene flow in a steppe-associated raptor species. BMC Evolutionary Biology (in press).

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